Le preguntaron a Shibli:
- ¿Quién te guió en el camino?
Contestó:
- Un perro.
Un día lo encontré casi muerto de sed a la orilla del río. Cada vez que veía su imagen en el agua,
se asustaba y se alejaba creyendo que era otro perro.
Finalmente, fue tal su necesidad que venciendo su miedo se arrojó al agua; y, entonces, “el otro perro” se esfumó. El perro descubrió que el obstáculo era él mismo y la barrera que lo separaba de lo que buscaba había desaparecido.
De esta misma manera, mi propio obstáculo desapareció cuando comprendí que era mi propio ser.
Fue la conducta de un perro lo que me señaló por primera vez el Camino.
Extraído del libro El camino del sufí, Idries Shah. Ed. Paidos, 2ª edición 1978. Buenos Aires.
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