Por un sinuoso camino y a gran velocidad, un hombre borracho conducía su carro. De repente, perdió el control del carro, se salió del trayecto y se precipitó contra una charca pestilente. Varias personas, al ver el accidente, corrieron al lugar y ayudaron a incorporarse al conductor.
No podía ocultar su borrachera y, entonces, uno de sus auxiliadores le dijo:
- Pero, ¿es que no ha leído usted el célebre tratado de Naraín Gupta extendiéndose sobre los efectos perjudiciales del alcohol?
Y el ebrio conductor, sin dejar de hipar, tartamudeó:
- Yo soy Naraín Gupta.
El Maestro dice: Así procede el falso gurú.
“Había una vez un lama budista que viajaba a través de la estepa como un badarch, un hombre santo que lleva bendiciones a las familias nómades a cambio de comida y hospedaje. Era cerca del anochecer cuando el lama divisó un ger[hogar] solitario en la estepa, con algún ganado alrededor. Al acercarse, una joven salió a saludarlo. Ella era la única persona viviendo allí.
Cuando él le solicitó su hospitalidad, ella dijo que podía pasar la noche bajo una condición. Debía elegir hacer una entre tres cosas. Podía beber alcohol, dormir con ella o sacrificar una cabra. Esto último era tabú para los lamas, ya que sólo un chamán puede sacrificar una cabra. Como las tres opciones eran, hasta cierto punto, una falta, fue una decisión difícil. Decidió que tomar alcohol sería la menos dañina.
Bebió el alcohol y, mientras estaba borracho, mató a la cabra. Cuando despertó a la mañana siguiente, compartía la cama de la joven.
Entonces aprendió que beber puede ser una falta menor, pero que puede, fácilmente, conducir a un hombre a hacer cosas terribles.”