Posts Tagged ‘perro’

14
May

El perro aterrado y la percepción errónea

   Posted by: admin   in Cuentos hindúes

Se trataba de un perro callejero.

Le gustaba curiosear todos los rincones e ir de aquí para allá. Siempre había sido un vagabundo y disfrutaba mucho con su forma de vida. Pero en una ocasión penetró en un palacio cuyas paredes estaban recubiertas de espejos. El perro entró corriendo en una de sus acristaladas estancias y al instante vio que innumerables perros corrían hacia él en dirección opuesta a la suya. Aterrado, se volvió hacia la derecha para tratar de huir, pero entonces comprobó que también había gran número de perros en esa dirección. Se volvió hacia la izquierda y comenzó a ladrar despavorido. Decenas de perros, por la izquierda, le ladraban amenazantes. Sintió que estaba rodeado de furiosos perros y que no tenía escapatoria. Miró en todas las direcciones y en todas contempló perros enemigos que no dejaban de ladrarle. En ese momento el terror paralizó su corazón y murió víctima de la angustia.

El Maestro dice: La percepción errónea conduce a la muerte espiritual. Sólo el discernimiento purificado abre una vía hacia el despertar definitivo.

12
May

La muerte de Akela

   Posted by: admin   in Cuentos Zen

Akela era un perro sano y fuerte. Pero esto no es todo, ya que era un perro especial y muy conocido por una rarísima particularidad: era superinteligente. Un día, viendo que tanto Akela como su dueño habían desaparecido, los amigos de éste último decidieron ir a su casa para ver que había pasado. Subieron todas las escaleras que llevaban al último piso donde vivían Akela y su amo. Con sorpresa, encontraron al dueño de Akela en un estado depresivo piadoso. “¿Qué te pasa?” -preguntaron los amigos preocupados- “es que… es que… ¡Akela se ha muerto!”. El dueño empezó a llorar sin ni siquiera poder hablar. Por mucho que los amigos le preguntaran cómo había pasado, él no podía articular frase a causa de su desesperación. Sólo podía reiterar y hacer hincapié en la extraordinaria inteligencia de Akela, en el hecho que seguramente no encontraría otro perro así y en que era mucho más inteligente que muchos humanos y sólo le faltaba el habla. Alguien preparó una tila para que el consternado dueño se calmara. Al cabo de un largo rato el pobre hombre estaba listo para resumir los hechos que habían llevado a Akela a su fin. “Ya sabéis -dijo- en esta casa acostumbramos a tener las ventanas cerradas, Un día me olvidé de cerrar una. En la calle había un perro que ladraba y Akela le oyó. Saltó por la ventana y …¡Pobre Akela…era tan inteligente…!”.

12
May

El perro sujetado

   Posted by: admin   in Cuentos Zen

En un lujoso palacio vivía un brahmino, gobernador de una región y dueño de un maravilloso perro. El animal era corpulento, fiero y de temperamento orgulloso. No era difícil que se enfrentara a otros perros, por lo que casi siempre lo paseaban atado con una correa. Perro y amo eran caracteres jactanciosos merecedores el uno del otro.

Cada vez que el perro se encontraba con otro can, empezaba a tirar de la correa con todas sus fuerzas. Su amo, sin dejar de sujetarlo con determinación, intentaba calmarlo hablándole dulcemente: “ no hagas así…déjale al pobrecito tranquilo“. También se agachaba y le rodeaba con el brazo como para protegerle mientras que el bravo animal mostraba todo su repertorio de amenazas. Parecía de verdad un perro fiero e implacable. Dado su tamaño y su furor, todos le temían.

Un día, el brahmino encargó a un nuevo sirviente que paseara al perro, pero olvidó advertirle sobre el carácter del animal, quizás dando por hecho que todo el mundo tenía que saber que el perro del brahmino era algo especial. No obstante, para el sirviente, éste era únicamente un perro como muchos, por lo cual ignoraba su excentricidad. Como era previsible, nada más encontrarse en contacto visual con otro can, el animal del brahmino dio rienda suelta a su violento temperamento y, de repente tiró enérgicamente de la correa. El siervo, que no estaba preparado para tal situación, no supo reaccionar adecuadamente y soltó la cinta. El perro perdió ligeramente el equilibrio hacia delante, dándose así cuenta de que no estaba siendo sujetado. Ahora estaba libre de sujeción y que la acción dependía exclusivamente de él, se encontró frente a un dilema: o dar séquito a sus amenazas iniciales empezando la batalla, o evitar la confrontación. El imperioso animal titubeó: al fin y al cabo el otro perro, aún más pequeño, no había dado signos de sumisión y estaba listo para la lucha. “Seguramente -se dijo el noble perro- podría matarle fácilmente, pero si me mordiera, ¿que sería de mi noble aspecto?. No, no merece la pena. Por esta vez le dejaré vivir”. Emitió unos gruñidos y volvió donde el servidor.

Una vez en el palacio, el doméstico relató lo ocurrido al brahmino, el cual vislumbró la verdad sobre la naturaleza de su perro y la del hombre y, desde entonces, acostumbró a pasear al animal sin ataduras. No sólo el perro dejó de amenazar a los otros animales, sino que también los súbditos del brahmino vivieron más felices. El perro le había mostrado a su dueño la manera sabia de gobernar.